Sensación de aislamiento:
Tal vez ahora más que nunca en una sociedad como la nuestra, calificada a menudo como "de bienestar" y en plena "era de las comunicaciones" se produce el hecho paradójico de que el hombre del siglo XXI siente un profundo malestar y sufre más que nunca una terrible sensación de aislamiento.
La edad del pavo:
El adolescente, que no es un niño pero aún se está preparando para ingresar en la vida real, percibe quizá sin plena conciencia esta paradoja y se resiste a crecer. Se ha dicho que hace varias décadas la "edad del pavo" caía en jueves. Actualmente, en algunso casos, comienza cuando el niño o la niña no ha experimentado todavía los primeros cambios fisiológicos y se alarga hasta los treinta.
El problema:
Se han dado muchas explicaciones para este hecho. Desde luego, nosotros no intentaremos, resolver una cuestión tan compleja, ni siquiera emitir un juicio ético al respecto. Sólo nos preocupa, partiendo de nuestra experiencia educativa, que aquellos que diariamente entran en contacto con adolescentes (padres, profesores) comprendan mejor el apasionante periodo de la vida en el que se forja lo que esos apendices de adulto llegarán a ser en poco tiempo.
La novedad:
Tal vez hasta ahora, los estudios partían de arriba a abajo, es decir, desde la perspectiva del adulto. La novedad de nuestro libro radica en que son los propios adolescentes los que describen, unas veces con torpeza, las más de ellas con asombroso tino, su mundo, sus sensaciones, sus proyectos y sus afanes.
El origen:
Con ojos de adolescente surge el día en que un profesor invita a sus alumnos, chicos y chicas de 13 a 16 años, a que redacten una carta. Lo que al principio era un ejercicio puramente académico se convirtió en el embrión de este libro. Casi con incredulidad comprobamos la capacidad del adolescente para retratarse en un papel. Sólo después vino la investigación, al hilo de la lectura de todo lo que caía en nuestras manos sobre el tema.
La solución:
El joven adolescente debe poseer una creciente capacidad de actuar por objetivos a más largo plazo y resistir prontamente las desilusiones que la vida lleva consigo. Ha de ser capaz de recibir afecto y de darlo. Téngase presente que, en todas estas vivencias, los padres progresivamente dejan de ser el entorno emocional de sus relaciones. Esto no significa, por supuesto, que disminuya el cariño del chico o la chica para con ellos. Pero lo que importa realmente al adolescente es el hoy, el dinero de la paga para sentirse más seguro el fin de semana y no ir de gorrón, la posesión del otro sexo, la tranquilidad del aprobado en la siguiente evaluación. Y ya no quiere ser una persona dentro de la familia. Se comienza a desear lo que en la mayoría de los casos no se puede ser: un gran patinador, sin el más mínimo sentido del equilibrio; una gran artista, con una timidez patológica; un piloto militar, con seis dioptrías en cada ojo.
El propósito:
Deseamos, pues, que nuestro ensayo, que -insistimos- va dirigido sobre todo a los educadores, nos dé siquiera un poco más de luz para que seamos capaces de meternos en los zapatos de esos jóvenes, que en unos años tendrán la oportunidad de hacer mejor lo que nosotros quizá no hemos llegado a hacer bien.
Autor:
Juan Antonio Sánchez Garrido (Madrid, 1959) es Licenciado en Geografía por la Universidad Autónoma de Madrid. Durante más de 20 años ha estado dedicado a la docencia en colegios de bachillerato y formación profesional. Actualmente es profesor de Geografía y coordinador del Departamento de Orientación del Colegio El Valle, de Valdebernardo (Madrid).
Coautor:
Vicente Calvo Fernández (Madrid, 1967) es Doctor en Filología por la Universidad Complutense de Madrid. Ha alternado su labor de investigación especializada con la docencia en primer y segundo curso de bachillerato. Además, ha trabajado durante 15 años en diversas asociaciones juveniles. Actualmente es profesor de Lengua y Literatura Castellana en el Colegio Retamar, de Pozuelo de Alarcón (Madid).