| SCHEREZADE |
|
|
|
"Había sido digno de sus antepasados"
Esa tierra privilegiada, y sin embargo amenazada por poderosos enemigos, vive como en un interregno, una época de relativa calma, después que sus habitantes hubieran puesto fin a una larga contienda. "Nosotros servíamos entonces entre los jinetes de púrpura y hacíamos la guerra, que luego se perdió contra los pueblos libres de Alta-Plana". Aunque el mal, que acecha en cualquier parte, se condensa entonces en la figura del Gran Guadabosque que, desde sus selvas, amenaza los campos y las ciudades libres, como en una época de involución general, en que la justicia y la rectitud decaen.
"Pero la guerra que seguía en las fronteras de Alta-Plana, y que era semejante a una lucha contra los turcos, caló más hondo. Aquella guerra asoló todo como una helada que hubiera agrietado el cerne de los árboles y cuyos efectos no fueran visibles hasta algunos años después de haber ocurrido. Al principio, la vida proseguía como siempre en la Marina. Todo transcurría como de costumbre y, sin embargo, todo era diferente. A veces, al extender desde la terraza la mirada sobre la corona de jardines en flor, percibíamos como un aliento de secreta fatiga y de anarquía. Y era precisamente entonces cuando la belleza de aquellas tierras nos conmovía hasta causarnos verdadero dolor. Así, los colores de la vida lanzan un supremo destello antes de que el sol se ponga". Como en una crónica negra Jünger nos describe en esta novela la decadencia que se insinúa y se cierne como la niebla de los pantanos en esos años confusos y que es como un paradigma de nuestra propio mundo. "Se fue perdiendo el fondo de honor bárbaro que hasta entonces había atenuado la violencia, y no quedó más que el simple crimen". Paso a paso, el autor nos describe cómo un mundo, otrora dichoso, se encontrara ahora al borde de la aniquilación y necesitado de la reencarnación de un dios que con su sacrificio le devolviera su antiguo estado de bienaventuranza. Un sacrificio como el que, en la misma novela, es realizado en sí mismo por un joven príncipe de la comarca, en cuyo corazón, en medio de la caída y la deserción general, habitaba todavía el conocimiento de un orden superior, y ante cuya vista el protagonista del relato es capaz de experimentar una revolución interior: "Un estremecimiento me sobrecogió al comprender que aquel hombre había sido digno de sus antepasados, vencedores de monstruos; pues en su corazón había matado al dragón Miedo (...) Y dado que todo alto ejemplo nos invita a seguirle, ante aquella cabeza juré que para siempre más preferiría la soledad y la muerte entre hombres libres al triunfo entre los esclavos". Algo de insondables consecuencias había cambiado en el rumbo del mundo y esto era percibido por el escritor: Mientras la gran ciudad extendía sus tentáculos más allá de sus límites naturales extrangulando los campos, la técnica se hacía omnipresente y se ponía al servicio de la guerra. Entre los antiguos jinetes y los modernos pilotos de aviones bombarderos apenas había transcurrido una generación. Aquellos nimbados todavía por un sentido del honor perdieron todo lastre en aras de la destrucción masiva en cuanto dejaron el caballo para subir a los primeros aparatos. Con el caballo murió el caballero. Eso era lo que hacía especialmente destructivas aquellas guerras cuyos ecos máas lejanos aun seguimos percibiendo por todo el planeta. Acaso novelas suyas, como ésta, ilustran mejor que cualquier crónica periodística los sucesos que vive Europa en la primera mitad del siglo veinte. "Hay épocas de decadencia en las que se desvanece la forma de vida profunda que en cada uno de nosotros está dibujada de antemano. Cuando perdemos sus huellas, vacilamos y nos tambaleamos como seres a quienes falta el sentido del equilibrio. Entonces pasamos de las oscuras alegrías a los oscuros dolores. Y la conciecia de una infinita pérdida hace que el pasado y el porvenir se nos aparezcan llenos de atractivos, y mientras el instante huye para no volver más, nos balanceamos en épocas remotas o en fantásticas utopías". BODEGUITA DEL REAL Raciones: Carpaccio de la casa, Tabla Mixta... Tapas: Bandeja de Bodeguitas, Callos a la Madrileña... Fin de Semana Abierto Hasta la Madrugada Plaza de Isabel II, 2 (Opera) Tlf. 991 547 21 24
| |
|
Utilice el correo electrónico:
orientacion@scherezade.com
para hacer sus pedidos de libros contra reembolso. Consigne en él su nombre y su dirección postal y el título del libro elegido, o llame al número:
661014536
Volver al principio de todo. |