"Un sueño puede señalarnos una misión"
En Los complejos y el inconsciente (Alianza Editorial, Madrid 1998), el psicólogo Carl Gustav Jung refiere el siguiente sueño, como lo contó un paciente, y con el que pretende ilustrar ciertas nociones esenciales, como, por ejemplo, la del arquetipo, expresión que designa una imagen originaria, que existe en el incosnciente:
"Bajo la catedral de Toledo hay una cisterna llena de agua en comunicación subterránea con el Tajo. Esta cisterna es una pequeña habitación oscura. En el agua hay una enorme serpiente cuyos ojos brillan como piedras preciosas. Cerca de ella, una copa de oro contiene un puñal. Este puñal es la llave de Toledo, y confiere a su poseedor la soberanía de la ciudad. La serpiente era amiga y protectora de un niño de siete años. Este se encontraba al principio conmigo en la cámara oscura y pisaba con su pie descalzo en la boca de la serpiente, que se lo lamía de la forma más amistosa, encontrando ambos en ello un placer. Así pues, el niño no tenía miedo de la serpiente, porque era un niño sin malicia".
"Luego yo me encuentro solo en la habitación oscura y hablo con la serpiente, por la que siento un profundo respeto, desprovisto de temor. La serpiente me dice que España me pertenece, puesto que soy un amigo del niño, y me ruega que le lleve con ella, a lo que yo me niego; le prometo, en cambio, descender yo mismo hasta ella para prestarme a sus caricias. Pero, en vez de esto, me decido de pronto a mandar a otro amigo mío (que desciende de los moros españoles, como atestiguan su tinte oscuro y sus cabellos negros)".
"Este descenso exige, sin embargo, que él, recupere previamente las fuerzas ancestrales de su raza. Por eso le digo que se apodere de la espada con empuñadura roja que está en la fábrica de armas de la otra orilla del Tajo, espada antigua que procede de los atenienses o de los focenses de Massilia, hoy Marsella. Este amigo fue a buscar la espada y bajó a la cisterna, donde yo le dije que se traspasara la palma de la mano izquierda con la espada, cosa que hizo. Pero no tuvo fuerza para permanecer en presencia de la serpiente; subyugado por el dolor y el temor, palideció y, vacilando, volvió a subir la escalera sin haberse apoderado del puñal. Por eso no pudo adueñarse de Toledo y yo tuve que abandonarle allí, como si fuera un adorno".
La ciudad:
Toledo sigue siendo hoy una ciudad fortificada. En el pasado fue una fortaleza de las más inexpugnables de España. Capital de Castilla durante mucho tiempo, contaba en la Edad Media con doscientos mil habitantes y estaba dominada por alcázares moros. Esta ciuda, llena de murallas y de torres, causa en el viajero una impresión inolvidable de cohesión, de unidad, de tensión altiva contra todas las influencias que provienen del exterior; es la encarnación de una fuerza soberana; por eso la ciudad es, desde tiempos inmemoriales, el símbolo de la totalidad perfecta, capaz de imponerse por su propia potencia frente a todas las influencias disgregantes, el símbolo de la existencia eterna, como la celeste Jerusalén, que encarna la plenitud de los cielos, un estado duradero fuera del alcance del tiempo.
La catedral:
La joya de la ciudad es su catedral gótica, una de las más bellas de Europa. Todo el que haya entrado en una catedral gótica ha sentido hasta qué punto la Edad Media cristiana y su espiritualidad están vivos todavía en ella y se imponen al visitante.
El río:
Debajo de esta catedral, en cierto modo debajo del mundo espiritual y radiante de la Edad Media, hay una cisterna cuya agua oscura está en comunicación con el Tajo. El Tajo rodea a Toledo por tres lados; como todo río, constituye un símbolo del fluir de la vida que pasa, del fluido paternal. El río está unido por un brazo subterráneo a la cisterna, que constituye así un remanso aislado de las aguas apresuradas de la vida.
La cisterna:
La cisterna es una sombría caverna situada bajo la iglesia. Debajo de las iglesias de la Edad Media suele haber una cripta, que es entre nosotros todavía un lugar para sepulturas y en donde antaño se procedía a los msterios secretos.
La serpiente:
En el agua de la cisterna nada una serpiente. La serpiente es un animal de sangre fría, un vertebrado que encarna la psique inferior, el psiquismo oscuro, el inconsciente, lo que hay de raro, incomprensible, monstruoso en nosotros, lo que puede alzarse, enemigo de nosotros mismos, capaz de ponernos, por ejemplo, mortalmente enfermos. La serpiente tiene ojos que relucen como piedras preciosas, lo que desde los primeros tiempos constituyó -no faltan las tradiciones que lo confirman- un atributo de la serpiente mágica.
El puñal:
Las piedras preciosas, al igual que la copa de oro, subrayan todo lo que hay allí de inestimable. La copa representa un tesoro; contiene un puñal que es, al mismo tiempo, la llave de la ciudad; éste es ese tesoro que un dragón siempre tiene por misión guardar; pues la representación de puñal y de llave se han fundido una en otra, contaminadas recíprocamente hasta formar las dos un todo, una unidad inimaginable.
El niño:
El niño es un amigo de infancia del protagonista; le había conocido cuando tenía unos siete años, y había sentido una viva amistad por él. Estas amistades de infancia son a menudo de naturaleza apasionada; si se las estudia de cerca y se investiga cómo están constituidas, con frecuencia se halla que cada uno de los dos amigos ha proyectado en el otro los elementos más nobles y más preciosos de su vida interior, su tesoro íntimo. La serpiente reclama al niño sin malicia, pues sólo con él puede entenderse.
El moro:
Es un amigo de la edad adulta, a quien el protagonista delega la misión de bajar hasta la serpiente. Es un pagano, enemigo de la Iglesia, descendiente de los moros a los que perteneció Toledo en tiempos. Este amigo de tez oscura simboliza la sombra del que sueña. Le aconseja que se haga con una "espada mágica" -la que siempre necesita el héroe- para cumplir así mejor su misión. De ese modo, el enfrentamiento de su problema vital es abandonado a una parte inconsciente de su personalidad. Lo que debería haber conquistado con la espada es la llave de la personalidad total, el alma entera y no ya sólo una de sus parcelas. Le es preciso restaurar la unidad del país, la integridad del dominio psíquico. Esa era su misión, sobre la que le estaba alertando finalmente su sueño, según la interpretación que hace Jung.
Utilice el correo electrónico:
orientacion@scherezade.com
para hacer sus pedidos de libros contra reembolso. Consigne en él su nombre y su dirección postal y el título del libro elegido, o llame al número:
661014536
Volver al principio de todo.
|