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La mujer en la sociedad norteamericana
La soledad es algo desconocido para el europeo, sobre todo el mediterráneo que es comunicativo y bullicioso, mientras el americano brega para sobrevivir en medio de un desierto, de un bosque o de una pradera, donde además no hay otros seres humanos, o son tan peligrosos y hostiles como los indios o los forajidos. La tierra es una lejanía. El individualismo es una prolongación en lo psíquico de esa soledad en el espacio. Vencer la soledad, destruir el miedo y la condena a no tener una descendencia significaba para el pionero encontrar una mujer, casarse, tener hijos y fundar un hogar. Pero nada más difícil para ese idividuo que vive en un pais abrupto entre gentes hostiles o muy alejadas de él. Había pocas mujeres y sólo las más fuertes resistieron la inclemencia de una tierra primitiva. En La quimera del oro de Charles Chaplin vemos hasta qué punto la mujer ocupaba los sueños del pionero. De hecho era más preciada que el rubio metal. No encontrarla era condenarse al infierno de la soledad y a la desgracia de no tener una familia. De ahí el papel de la mujer en la sociedad norteamericana de hoy, papel que se ha impuesto también al resto las sociedades occidentales, su preponderancia, su peso moral dentro de las leyes. Hace poco más de un siglo, en las praderas de Norteamerica, tener una mujer era punto más difícil que dar con una veta de oro. Por eso el pionero se arrojaba facilmente en los brazos de las pocas mujeres que frecuentaban el saloon, triste sucedaneo de una verdadera esposa. De ahí también el aspecto a veces cruel, a veces orgulloso, a veces dominante y superficial de la mujer en la literatura y en el cine norteamericanos clásicos. El gran Gatsby de Fitzgerald caricaturiza este tipo de mujer, que se deja querer por unos y por otros, sin que ella misma sepa entregar su corazón a ninguno. Desde otra perspectiva ese mismo tipo de mujer está representado en Escarlata, en Lo que el viento se llevó, superficial, calculadora, distante... un tipo de mujer muy corriente en los Estados Unidos, herencia de una situación que linda con los mismos albores del pueblo norteamericano. En esto también se echa de ver la manera en que el alma femenina encarna un acontecimiento como es la guerra de secesión americana. Los soldados del Norte representaban la fe puritana y los ideales democráticos, en contra de la aristocática sociedad sureña. La guerra civil misma se plantea como una cuestión moral frente a la más disoluta sociedad del Sur. La destrucción por la sangre y el fuego del Sur es un acontecimiento con ribetes apocalípticos, del que se ha hecho uso en la novela y en el cine, igual que se ha justificado el uso de la violencia para defender esos mismos principios que llevaron a los yanquees a empuñar las armas. Los sureños americanos se quedaron en sus tierras acomplejados por la derrota de 1866, sintiendo todavía en la sangre el rescoldo de la rebelión y en el alma un regusto amargo, el del hundimiento de una civilización, como fue la Atlántida, aristocrática y legendaria, de la que es transuto en el tiempo la Atlanta de Escarlata O'hara, encarnación en este caso del drama de los vencidos. ...frederick te ayuda Porque el Brassier Frederick es un sostén a la medida de cada mujer, con más de 200 tallas, fabricado con tejidos no elásticos que fijan la mama y corrigen la caída natural del pecho. La Crema Antiestrías Reafirmante American Brass es el complemento ideal al uso de Brassier Frederick. Más información: 91 314 36 35 y 91 314 37 48. Utilice el correo electrónico: orientacion@scherezade.com para hacer sus pedidos de libros contra reembolso. Consigne en él su nombre y su dirección postal y el título del libro elegido, o llame al número: 661014536 |
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