Ascesis interior:
De las dos grande vías de aproximación a la realidad sobrehumana -la contemplación y la acción- Evola escoge la segunda en su versión heroica, de ascesis interior. "Mantenerse en pie ante un mundo de ruinas", será su divisa hasta la muerte. Palacios dirá de él que es un kshatriya del siglo veinte, un guerrero que entiende el combate, más allá del mero sentido profano, en su auténtico contenido tradicional de vía o camino simbólico de elevación y conquista espiritual.
En 1931 Evola publica La tradizione ermetica, su primer trabajo importante, obra básica sobre la alquimia, y que fue traducida al español con el título "La tradición hermética" y publicada por Ediciones Martínez Roca (Barcelona 1975).
Máscara y rostro:
En 1932 sale a la luz Maschera e volto dello spiritualismo contemporaneo, traducido al español como "Máscara y rostro del espiritualismo contemporáneo" y publicado por Ediciones Diana (México 1974), análisis crítico de las principales corrientes pseudo-espirituales de nuestro tiempo. En ella Julis Evola sostiene que, pese a lo que pueda creerse, el conjunto de tendencias 'espiritualistas' hoy en boga, por norma "no son el síntoma de un resurgimiento sino uno de los fenómenos que atestiguan el desfallecimiento propio de una época crepuscular".
Frente al peligro cierto de materialismo en nuestra época han surgido formas de aparente y vaga espiritualidad, que en lugar de aliviar las tensiones humanas las agravan, que lejos de tender a la reunificación y firme fundamento de la personalidad la disocian y empobrecen, y que, de cualquier modo, no aciertan a separarse radicalmente de la mentalidad moderna decadente. Este es el caso del teosofismo, que pretendiendo ser una vía de salida semi-religiosa muy extendida, incorpora elementos claros de la mentalidad moderna como el evolucionismo, el humanitarismo, etc. O el espiritismo, cuya esencia es la ignorancia espiritual. O el psicoanálisis, entendido como la rebeldía de lo 'inferior', de lo que está en la ciénaga, en auténtica subversión, frente al principio dominador y luminoso del ser. Evola desenmascara la antroposofía, el neomisticismo; aborda el problema del catolicismo y un posible fortalecimiento del mismo, así como otros temas que tienen que ver con la magia, el satanismo y el primitivismo.
Época de tinieblas:
La obra principal de Evola -Rivolta contro il mondo moderno- data de 1934. El resto de sus obras, particularmente las posteriores, estarán de uno u otro modo vinculadas con ésta y serán como su consecuencia. "A decir verdad, el título no corresponde al contenido, porque no se trata de un libro polémico, más bien de un estudio de morfología de la civilización y de filosofía de la historia. La palabra 'rebelión' es sobre todo una consecuencia del libro más que su contenido propiamente dicho". Como quiera que sea, este libro pretene superar una epoca de tinieblas, en la que supuestamente estamos, para reconquistar la luz de un mundo de hombres enterizos.
A diferencia del estudio morfológico de las culturas de Oswaldo Spengler, la obra de Evola no contempla un pluralismo, ni mucho menos un relativismo, de civilizaciones. Para él, por encima de los tiempos, de las latitudes y de los hombres que las dan vida, las civilizaciones no son más que de dos tipos: unas de orden descendente por antitradicionales, asentadas y animadas en principios disolventes, y otras ascendentes o tradicionales, asentadas y animadas por los princpios inamovibles de orden y rectitud. El libro delimita y antepone las categorías de esos dos tipos de civilizaciones, esencialmente dispares en cualquier punto de la existencia a que hagan referencia, al mismo tiempo expone los elementos y razones que motivan el paso de un tipo de civilización a otro.
El cambio de una civilización de tipo tradicional a otra de tipo antitradicional, se debe, no como se suele decir, al progreso y a la evolución, sino al contrario, a una caída o involución, ocasionada por un creciente distanciamiento del 'mundo supremo', por las destrucciones de las conexiones reales con la trascendencia, por el predominio de lo que es puramente humano y, en fin, por lo que es material y físico. Mientras que el paso de una civilización de tipo moderno o antitradicional hacia otra superior, tradicional, se alcanzaría mediante la elevación de la más firme y auténtica reconquista espiritual y como consecuencia de la desaparición de las barreras del aislamiento individualista con todo lo que de caótico lleva en sí.
Presencia del Grial:
Evola escribe en 1937 Il misterio del Graal e la tradizione ghibellina dell'imperio, libro que fue traducido al castellano y publicado por la Editorial Plaza Janés (Barcelona 1975), con el título "El misterio del Grial". A lo largo de la lectura caballeresca de la época se vislumbra la presencia, en el seno del medioevo europeo, de una veta de espiritualidad que enlaza con la tradción primordial.
En esencia, el Graal simboliza el 'centro espiritual', el "principio de una fuerza trascendente e inmortal" unida a un estado de plenitud primordial presente en el mismo tiempo de la 'caida', de la involución o decadencia. Cotrariamente a lo que se pudiera pensar, el Graal, lejos de cualquier simbolismo contemplativo, es el misterio de una iniciación heroica, lo cual da a esta leyenda, de origen celta, un caracter marcadamente occidental. "Es significativo que en todos los textos, los custodios del Graal o del lugar en el cual aquél se manifiesta no sean los sacerdotes, sino los caballeros, los guerreros y, además, que aquel lugar venga descrito no como un templo o una iglesia, sino como una corte o como un castillo".
El guerrero que, tras su lucha simbólica, logra abrirse paso hacia el Graal por la vía de las armas opera en sí mismo el don de aquel 'centro espiritual', siendo por ello "llamado a solventar una tarea de restauración". Con ello vuelve a reactualizarse simbólicamente el principio tradicional de unidad heróica, donde indisolublemente se unen la rectitud y santidad con la pericia, la fortaleza y el valor en el combate: el más valiente, el mejor entre los 'fuertes', el victorioso, es a su vez el más santo y recto de todos los caballeros y viceversa.
En la segunda parte del libro, Evola alude a la influencia que la leyenda del Graal tuvo en diversas corrientes de pensamiento y acción de signo tradicional, durante la Edad Media y el Renacimiento, y concretamente en la concepción gibelina del 'imperio', uno de cuyos más relevantes partidarios fue el mismo Dante, "en relación a su tentativa de realizar, organizar y unificar Occidente bajo el signo de un imperio sagrado".
Filosofía oriental:
En 1943 Evola publica un ensayo sobre ascesis budista -La dottrina del risveglio- que en seguida es conocida y apreciada en los ambientes donde esta materia constituye un centro de atención, sobre todo en Inglaterra, tanto que llega a creerse contra toda verdad que el autor fuera un budista o un especialista en el tema.
Metafísica del sexo:
Las alusiones que Evola, a lo largo de su obra, viene haciendo a diversos aspectos de una concepción de la existencia esencialmente opuesta a lo que hoy es moneda de uso corriente no podían dejar pasar un tema como el sexo, tan mal entendido como sobredimensionado en nuestra época. Consecuencia de esa inquietud es Metafisica del sesso, su obra más importante de la segunda posguerra.
La doctrina expuesta en este libro viene a superar, haciendo referencia a los principios tradicionales, las formas más primitivas, degradantes e incluso morbosas, que sobre el sexo se han creado: desde las concepciones meramente antropológicas, biológicas, sociológicas, eugenésicas y psicoanalíticas, hasta aquéllas que lo consideran en sus diversas comprensiones ideológicas como algo intrínsecamente pecaminoso y demoniaco. Al contrario, el sexo, "la más grande fuerza mágica de la naturaleza", se reconduce en esta obra a su puro y recto sentido; llevándolo a una 'reconciliación' con el espíritu.
Negación del mundo:
De 1961 es el título Cavalcare la tigre, bajo el que Evola reune una serie de orientaciones existenciales para una época de disolución. Es la obra de "negación del mundo y de los valores existentes". En este libro, el último verdaderamente de su obra, el autor pretende ayudar a los que, habiendo seguido su corriente tradicional, se enfrentan al mundo moderno por los caminos hostiles de la acción.
Muchos son los ingenuos que, pretendiendo cambiar el signo de la actual civilización, se esfuerzan en combatirla para poder transformarla en su propio seno, lo cual es esencialmente imposible. El mal, en sí mismo, no puede transformarse en bien. Para llegar a la rectitud, a concectar con formas superiores de existencia, debe uno primero desprenderse de los vínculos que tenga contraídos con la realidad, en este caso decadente, que quiere combatir. A toda vinculación con lo superior es preciso precederla de una auténtica ruptura. Esto ya, de por sí, es el comienzo de una auténtica revolución interior.
Evola, sin embargo, no entenderá aquí por ruptura una simple actitud exterior. La ruptura preconizada por Evola es aquella propia del héroe mítico que va ganando la vida eterna permaneciendo físicamente en los 'infiernos' y luchando frente a las tendencias 'infernales', dispuesto a afrontarlas sin ceder interiormente. A esto es lo que Evola llama simbolicamente "cabalgar el tigre".
Guía para caminar:
En 1972 Evola culmina Il camino del cinabro, una guía para caminar, entender y comprender sus obras, así como el resumen de una vida consagrada a desligarse de lo contingente e individual para vincularse a lo trascendente.
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